DAN CARNE DE CABALLO
Una red opera en forma clandestina y comete fraude De manera discreta, en Yucatán opera una red de distribución y venta de carne de caballo. La venta es fraudulenta, porque se hace pasar la carne como si fuera de res y se cobra como tal, en una transacción que deja grandes ganancias a los distribuidores y a los tablajeros deshonestos que se prestan a la maniobra. "Sí existe, sí existe", admite Jairo Quintal Larroche, presidente de la Alianza de Abastecedores y Tablajeros del Estado de Yucatán, A.C., cuando se le pregunta sobre ese comercio ilegal. Sin embargo, el dirigente asegura que sus agremiados no participan en esa actividad clandestina. Hay indicios de que el fraude alcanza al sector salud de Yucatán, pues el proveedor de carne de los hospitales y centros de asistencia es uno de los clientes del principal distribuidor de carne de equino. Esa empresa proveedora es Carnes y Comidas Meridanas, propiedad del ex diputado José María Fernández Medina. Conkal, eje del comercio. En ese municipio operan mataderos en la clandestinidad. En la parte posterior del rastro de Mérida hay varios encierros -en ese medio se les conoce como "portones"- de introductores de carne o comerciantes de pieles del ganado que se sacrifica en el matadero municipal. Algunos son de empresas del ramo porcícola. En uno de ellos se ve continuo movimiento de remolques del que son bajados caballos, flacos y viejos en su mayoría. Después, generalmente al día siguiente, los animales son llevados a Conkal. Unos cuantos son sacrificados allí mismo. Tablajeros y vecinos identifican ese encierro como propiedad de Carlos Mario Gamboa, quien es también dueño de una empacadora en el mismo sector. Gamboa también vende carne de res y entre sus principales clientes figura la empresa Carnes y Comidas Meridanas, propiedad del dirigente cetemista José María Fernández Medina y proveedora del sector salud de Yucatán. Los caballos son comprados a seis pesos el kilogramo en pie. Ya "beneficiados", la carne se puede desplazar a $30 ó $35 el kilo entre carniceros, pero al público se le vende a precio normal de carne de res, a $65 en promedio. Datos recabados por Central 9 apuntan a una red que opera con discreción en el comercio de la carne de equino, que no está regulado en México porque oficialmente no se le destina a consumo humano. La red comienza con la compra de los animales, en su mayoría de los conocidos como "de desecho". De acuerdo con fuentes, todas relacionadas con la ganadería y la venta de carne, los que son enviados a Conkal tienen dos destinatarios: Antonio Aguilar Salomón y el ex alcalde Luis Pech. El primero es hermano de Abdo, chofer de la gobernadora Ivonne Ortega Pacheco, y el segundo es propietario de un rancho en las afueras de la cabecera. En la población muchos saben que se dedican a la matanza de caballos. Antonio Aguilar es propietario de un terreno en la cabecera, a cierta distancia del centro. Cuando los reporteros visitaron el lugar había un caballo amarrado, que, según habitantes que sirvieron de guías, era para el sacrificio, pues ese sitio es la "escala" obligada. Los informantes indicaron que los animales son llevados en la noche al domicilio de Aguilar Salomón. En un anexo, que tiene corrales, se hace la matanza. Cuando se visitó este último lugar, poco después del mediodía, había dos caballos amarrados. Los periodistas regresaron en la madrugada del día siguiente, para tratar de ubicar la camioneta en que se traslada la carne a Mérida, y sólo vieron a uno. Esa madrugada no salió de allí el vehículo, de color blanco. La mayor parte de la carne es enviada de regreso a Mérida. La restante tiene como destino los barcos pesqueros de Progreso, cuya tripulación, como parte de su avituallamiento para hacerse a la mar, adquiere diferentes tipos de carne -al parecer nunca se les dice que les entregan de caballo- y otros productos. El ex alcalde Luis Pech es proveedor del Ayuntamiento, que cada tercer día le compra 180 kilogramos para las fieras del Parque del Centenario. Sin embargo, conkaleños que han tenido tratos con él afirman que la carne sobrante es adquirida por la misma persona que surte a algunos carniceros y a la empresa de Fernández Medina. Citan como ejemplo que un caballo llega a pesar más de 500 kilogramos, considerando que tiene más fibra y músculo que una res. Uno flaco puede tener 200 kilos, en promedio. Por tanto, dicen, siempre hay excedente de la venta a la Comuna.
FUENTE www.yucatan.com.mx