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MELIPONICULTURA

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La Cría de Abejas sin Aguijón: Abejas sin Aguijón en los Trópicos:                                                 Hay alrededor de 30,000 especies de abejas (Apidae) en el mundo. Solo un pequeño grupo de estas son abejas sociales: Abejas que viven en colonias permanentes y producen miel. La diversidad más alta de especies de abejas sociales se encuentra en los tropicos, sobre todo de las Américas. El grupo más grande de abejas sociales nativas de Latino América son las Abejas sin Aguijón (subfamilia: Meliponini). Estas abejas deben su nombre al hecho de que su aguijón se degeneró en el transcurso de la evolución (no pueden picar). Hasta este momento conocemos alrededor de 500 especies de Abejas sin Aguijón, de las cuales 450 especies se encuentran en América tropical. En El Salvador por lo menos 22 especies de Abejas sin Aguijón han sido reportadas.

Existen más especies en El Salvador que todavía no han sido todas identificadas.

La Cría de Abejas sin Aguijón:

Hay mucha diversidad en las especies de Abejas sin Aguijón, las que varían en tamaño, forma, color y producción de miel. Hay de solo 2mm de largo a casi 2cm; hay que producen sólo 0.25 litros de miel y los que producen más de 10 litros de miel por colmena por año. Además, sus mieles tienen diferentes usos en la medicina casera; por ejemplo la miel de Chumelo (T. angustula) se ocupa para infecciones en los ojos, la miel de Jicote (M. beecheii) para bronquitis e infecciones estomacales. La mayoría de las Abejas sin Aguijón son aptas para la crianza, con excepción de los parásitos, es decir abejas que roban la miel y el polen de otras colmenas (Oxytrigona mediorula y Lestrimelitta limao). En forma silvestre, los nidos se encuentran por lo general en cavidades en árboles, en cavidades de la tierra o como nidos expuestos. Las colmenas rústicas de Abejas sin Aguijón están localizadas en troncos o tubos de cemento colgadas al lado de la casa del meliponicultor. La estructura del nido es distinto a la de la abeja de castilla (Apis mellifera): Los panales de cría son horizontales, puesto uno encima del otro y separados por pilares de cera. Las abejas almacenan el polen y la miel en potes de cera alrededor de los panales de cría. El nido es protegido por una capa de bátumen, una mezcla de resina, lodo y cera, que se endurece y lo protege de influencias del exterior. Una desventaja del alojamiento en troncos o tubos es que solo se puede destapar a los lados. Pues permite realizar la cosecha de miel pero no permite ver la cría, lo cual es una limitante para su manejo. Uno de los objetivos generales de PROMABOS es traspasar estas colmenas a cajas racionales que pueden ser destapadas a los lados, para la cosecha de miel, y de arriba que facilita el manejo de la cría y cuando la colmena es suficientemente grande, facilita la reproducción artificial de la colmena.

Sin embargo, si el meliponicultor no revisa la colmena como se ha dicho, los fóridos o plaga de moscas pequeñas, pueden destruirla dentro de una semana. La cría de las abejas meliponas o abejas sin aguijón se denomina meliponicultura. Tan sólo en caso de que se críen abejas del género Apis se denomina apicultura. La meliponicultura es una actividad creciente en la medida que investigadores recientemente describen el ciclo de vida de otras especies de abejas sin aguijón. Cabe destacar que la meliponicultura no es, como la apicultura, una práctica donde las abejas explotadas pertenezcan a una o dos especies. En la meliponicultura se utilizan en la producción a cientos de especies diferentes; éste es el motivo de la diversidad tanto en colmenas como metodologías. Podríamos decir que los meliponicultores de cada región tropical o subtropical adecuan sus prácticas de producción a la especie de abeja que manejan, motivo por el cual hay menos homogeneidad en los métodos. La extracción de la miel difiere de la que se da en la apicultura, que trabaja siempre con panales. Como en la meliponicultura las abejas acopian la miel en ánforas, éstas han de ser obligatoriamente rotas o trituradas para extraer el producto. La práctica está muy extendida en los países tropicales, especialmente en Centroamérica y Brasil, donde los aborígenes las cultivaron por miles de años (Mayas y Nahuas). Meliponarios de cientos de colonias de la especie Melipona beecheii suministraron miel y cera para su exportación a Europa durante varios siglos.

La meliponicultura no sólo es interesante para la producción de miel o cera.

Estas abejas tienen potencial como polinizadores naturales entre otros muchos aspectos.

La meliponicultura se refiere a la cría y manejo de abejas sin aguijón y recibe este nombre debido a que a este tipo de abejas se clasifica taxonómicamente dentro de la tribu Meliponini (Hymenoptera, Apoidea), que corresponde a uno de los muchos grupos de abejas nativas de América. Se estima que el número de especies de abejas sin aguijón o meliponinos es de alrededor de 300, distribuidas desde México hasta el norte de Argentina. Son el único grupo de abejas nativo de América que posee comportamiento altamente social, colonias numerosas y perennes que se reproducen por medio de enjambres y que cuentan con diferenciación de castas (reina, obreras y zánganos), y una comunicación altamente desarrollada entre los miembros de la colonia. Algunas regiones de América

Latina tienen una importante tradición en meliponicultura, como es el caso del Nordeste brasileño, la península de Yucatán (México) y otros países de Mesoamérica, en donde gran parte de los saberes tradicionales –muchos de los cuales se remontan a la época prehispánica se han conservado junto con las poblaciones de abejas, a pesar de la influencia de factores culturales, ambientales y económicos adversos.  La meliponicultura se caracteriza por ser una actividad económicamente viable, muy sencilla y de fácil implementación y mantenimiento dentro de los sistemas de producción campesinos o urbanos.

Algunas de sus ventajas son:

Bajo costo de implementación, mantenimiento, equipos e insumos. El pie de cría inicial puede obtenerse directamente del medio y, posteriormente, multiplicarse en cautiverio; se requieren pocas herramientas de manejo y pueden utilizarse materiales locales para la construcción de colmenas y meliponarios; baja inversión en tiempo y mano de obra; el cuidado de meliponarios puede ser realizado por cualquier miembro de la familia; fuente de ingresos complementaria y que interfiere con otras actividades productivas; docilidad y fácil manejo. Las colmenas pueden mantenerse cerca de la casa sin riesgo; sostenible ambientalmente, además de prestar servicios ambientales a los agroecosistemas a través de la polinización, y productos reconocidos, con gran demanda local y precio elevado.

Un potencial muy importante de la meliponicultura es su utilización en la polinización dirigida de cultivos. Algunos beneficios agronómicos de la polinización incluyen, entre otros, el mejoramiento en la calidad de los frutos e incrementos en la producción.

La miel de melipona, que producen las abejas meliponas, es buena para curar las afecciones de los ojos, aplicada directamente al ojo dañado, lo cual ayuda a una pronta curacion de la irritacion, aunque tambien puede ser usada, la miel de melipona como metodo de limpieza cotidiana del ojo, es normal que arda un poco al aplicar, puesto que contiene polen de melipona, lo cual acelera la curacion del ojo afectado, y mejora la limpieza del mismo.

Las abejas sin aguijón cuentan con diversas ventajas que las hacen deseables para su uso en polinización de algunos cultivos, dentro de las que se destacan: a) su capacidad de forrajear bajo condiciones de invernadero sin representar riesgos para los operarios; b) las reinas fecundadas no pueden volar, de modo que no se presenta la enjambrazón evasiva (estrategia que utiliza la abeja africanizada para abandonar el sitio donde tiene establecido su nido y migrar a otro lugar, en respuesta a condiciones ambientales adversas o a cualquier cosa que amenace la supervivencia de la colonia), y c) son resistentes a los parásitos y enfermedades que atacan a Apis melífera.

 

Abejas meliponas, organismos culturalmente muy importantes para los indígenas latinoamericanos:

Las abejas sin aguijón son un grupo de organismos culturalmente muy importantes para los indígenas latinoamericanos, ya que ha sido una fuente de alimento y medicina durante miles de años. El órgano picador es vestigial y no tiene uso en ocasionar lesiones a los enemigos mayores, pero estas abejas no son impotentes.

En grupos se lanzan sobre aquellos que amenazan el nido, introduciéndose en las fosas nasales, oídos, pelo y ojos. Aunque la mayoría emplea las mandíbulas solamente para morder, algunas depositan un fluido originado en las glándulas de las bases de las mandíbulas. Este grupo tiene sus orígenes en África aproximadamente hace unos 120 millones de años. Actualmente se encuentran en Australia, Nueva Zelanda, África Sureste de Asia y América. Hoy en día se sabe de más de 500 especies distribuidas en las zonas tropicales del mundo. Las abejas sin aguijón se reconocen por sus hábitos molestos cuando se les molesta y sus asociaciones con sus nidos, los cuales están siempre densamente poblados, agresivamente defendidos y de construcción única. Muchos están localizados en cavidades naturales, usualmente en el suelo o en troncos de árboles pero a menudo en sitios raros como esqueletos de animales o incluso en nidos de termitas u hormigas.

Al igual que la abeja mielera europea, son insectos sociales, viven en colonias diferenciadas en castas de obreras, machos y reina, pero a diferencia de éstas la reina es fecundada solamente una vez y por un solo macho. Las abejas sin aguijón son generalmente benefíciales debido a su actividad polinizadora, aunque ocasionalmente dañan cultivos de fruto, especialmente cítricos, cortando las flores que usan para construir sus nidos.

Las abejas sin aguijón son parte de nuestra cultura desde antes de la conquista. A sus miles se les atribuyen virtudes medicinales desde tiempo precolombinos, siendo empleadas para tratar afecciones de la nariz, oído, garganta, pulmones, heridas y quemaduras. En México, los hispanos monopolizaron la producción de miel nativa en Yucatán, imponiendo fuertes tributos a la miel y a la cera a los indígenas, canalizando dichos productos principalmente para Europa. La miel y la cera fueron productos comercializados por los indígenas para pagar los impuestos a los colonizadores; la cera se exportaba a España y se conocía con el nombre de cera de Campeche. Los mayas yucatecos sostienen que esta miel de la melipona es buena para agudizar la vista, y también para curar inflamaciones en los ojos. La cera también cuenta con aplicaciones precolombinas que continúan entra la población actualmente. Se aplica para la manufactura de velas, artículos contra el agua y formación de íconos religiosos. Es un adhesivo común material para relleno y lubricante.

Desgraciadamente, esta abeja fue desplazada poco a poco cuando, fue introducida al país la abeja europea. No obstante, la miel de la melipona es tan apreciada que se cotiza entre 200 y 300 pesos el litro, a diferencia de la otra, mucho más barata. Los mayas de Yucatán suelen cultivar a las abejas en troncos que cuelgan desde los techos de sus casas. Los mayas yucatecos creen que cuando una persona que posee colonias de abejas muere, las abejas se irán a menos que el heredero vaya inmediatamente después de la muerte a avisarles a estas del deceso. Según ellos las abejas necesitan saber que alguien las cuidará. Además, si el cultivador visita un cementerio, no debe visitar las colonias en tres semanas, porque acarreara la tristeza del cementerio. Para saber más sobre la gente que cría a estos organismos ve una entrevista hecha a un apicultor de abeja melipona en la sierra norte de puebla.

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