Península Animal

CABALLOS DE CARGA | Península Animal

 

Península Animal

¡Recuérdame!

¡Regístrate!

Regresar a La columna

IMPUNE MALTRATO A CABALLOS

IMPUNE MALTRATO A CABALLOS

 

 

Desde hace mucho tiempo las autoridades oficiales de la ciudad de Santa Fe han autorizado el uso de caballos para el tiro de carros, animales de dudoso origen que están en manos de personas que viven en cordones de pobreza, en su mayoría equinos maltratados, desnutridos, con herraduras en mal estado y lastimaduras en sus cuerpos, que arrastran sin descanso cargas superiores a sus fuerzas llevando metales, vidrio, cartones y otros elementos recogidos en las calles.  La ley nacional N° 14.346 es violada con impunidad a la vista de jueces, fiscales, legisladores y gbernantes, pero como todo parece descontrolado en estos momentos en Argentina, LOS RECLAMOS DE LOS PROTECCIONISTAS Y DE ALGUNOS CIUDADANOS SENSIBLES NO SON ESCUCHADOS POR LAS AUTORIDADES; presuntas  razones políticas garantizarían estos abusos, inseguridad y creciente anarquía, tal vez en búsqueda desesperada de votos futuros y perpetuarse en despachos de poder (no generalizo).

 

El 3 de enero pasado, personal municipal (tal vez cubriendo apariencias) habría efectuado un control en avda. Aristóbulo del Valle y Castelli, interceptando el paso de un menor de edad montado en pelo en un caballo que  tenía una máscara reseca por el sol y parte de un arruinado arnés. Los funcionarios observaron varias lastimaduras en el animal (heridas negras cerca de los genitales, en ijares, una pata con lesiones sangrantes, cascos destruidos, gran desnutrición, etc.) y decidieron comunicarse con la señora Indiana G., integrante de una agrupación que defiende a los caballos (entidad que asesoro a la distancia) y le habrían preguntado si podía hacerse cargo de la custodia del equino. Ella aceptó y fue con sus colaboradores a retirarlo y dejarlo en un predio que disponen para esos fines.

 

Por la noche habrían concurrido a la seccional policial de jurisdicción para firmar el acta de entrega del caballo, sorprendiéndose por la aparición de un individuo mayor que dijo ser el “dueño” del animal, agregando estar “autorizado” por la municipalidad y que el mismo estaba herido porque “se lo habían robado” (?), lo que sería un falso argumento que usan innumerables  inescrupulosos que explotan cruelmente caballos obtenidos en el mercado negro (entiéndase: muchos procedentes de actos de cuatrerismo). Como no había un veterinario policial para revisar al equino, en la comisaría le habrían pedido a la señora Indiana G., por presunta orden de un juez de posible apellido Candiotti a cargo del juzgado en lo Correccional de 1ª Nominación de turno, que presentaran fotografías y un certificado de diagnóstico  veterinario extendido por un profesional “neutral” (sic), seguramente porque la entidad estaría presidida por una médica veterinaria y la justicia pretendería actos “imparciales” (?).  Pregunto: ¿pensarán que es fácil llevarse desinteresadamente a un caballo de la calle para curarle heridas y alimentarlo?  ¿Creerán  que van a “inventar” daños cuando está a la vista de los actuantes la desnutrición del equino y  sus heridas? ¿No pudieron asentar las declaraciones de dos testigos? ¿La presidenta de la entidad estudió y fue diplomada como veterinaria para tener que demostrar a la justicia que un caballo está herido con la certificación de un colega “neutral”?  Esta incoherencia sólo tendría lugar en Santa Fe. Cumplieron con los requisitos y cuando fueron a entregar las fotografías y la certificación médica “neutral”  -comentó la señora Indiana G.-, les dijeron que ese material lo presenten el 1° de febrero de 2011 (por algunas “vacaciones” de verano, supongo). El informe que la señora Indiana G.  Me envió dice que tuvieron que lavar las heridas del caballito, darle agua, mucha agua  (estaba deshidratado), antibióticos, buena comida y mucho cariño.         

 

Según esta secretaria de entidad proteccionista, con el patrocinio de un abogado se convertirá en querellantes en el expediente y además están decididos a denunciar ante el Colegio de Veterinarios  al médico de la Municipalidad de la Ciudad de Santa Fe que acostumbraría a autorizar la circulación de carros tirados por caballos que están en malas condiciones. Sería fácil en la comodidad de un escritorio de poder y en el papel de “Dios” (dicho con el mayor respeto por investiduras y conste que estoy defendiendo la vida de un hijo de la Naturaleza),  considerar como un expediente más el caso del caballo sin ver que se trata  de una vida inocente en peligro, donde la actuación judicial debe ser rápida y eficaz.

 

Pretender analizar un mes después los hechos no servirá para nada, seguramente cuando el caballo esté recuperado, cepillado, engordado, sin heridas abiertas y con herraduras nuevas, la justicia dispondrá (jueces de la provincia de Buenos Aires en mis intervenciones nunca han devuelto un caballo maltratado o de dudoso origen), que el animal vuelva a manos de sus crueles explotadores, es decir, a las puertas del infierno y caso cerrado. No habrá condena, sólo gastos y preocupación de parte de los que salvaron al animal sólo durante unas semanas y la impunidad continuará vigente como vienen comprobando hasta hoy. Quiera Dios ser justo e inflexible a la hora de juzgar a los salvajes que maltratan animales (en este caso en nombre de la “pobreza”) y con las autoridades que consienten insensiblemente estos crímenes terribles contra derecho. 

 

Desde hace varias décadas me dedico a actividades ecuestres, soy asesor en asuntos equinos de centro cultural y tradicionalista, de establecimientos rurales, de estudios jurídicos, etc., entendido en comportamiento, adiestramiento, derecho internacional animal, técnicas de rehabilitación, crianza y manejo de potros, además impulsor de rescates de más de 500 caballos maltratados procedentes de actos de cuatrerismo. Como proteccionista independiente de fauna salvaje poseo documentada trayectoria pública desde 1970, con numerosas certificaciones oficiales y científicas y máximos reconocimientos internacionales que figuran en libros europeos, en decenas de cables noticiosos de la Agencia "France- Presse" entre 1987 y 1993, más de cincuenta noticias difundidas por el  diario inglés "The Buenos Aires HERALD" entre 1987 y 1995 aprox., columnista de revistas jurídicas, revistas de reparticiones nacionales y provinciales, revistas especializadas en animales, versiones taquigráficas legislativas (por ejemplo Nº 42, año 1990 del H. Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires (con detalles de mis intervenciones en bien de la fauna en 801 páginas de sesiones públicas de legisladores ante la prensa extranjera), además de varios centenares de publicaciones en diarios de todas partes.

Como lo he expresado con lógica indignación, sería un acto de injusticia ordenar la devolución del animal a los despiadados tenedores. En el sumario policial estaría asentado que el menor que montaba en pelo al caballo lastimado es sobrino (pariente directo) del individuo que se presentó ante las autoridades diciendo estar “autorizado por la municipalidad” (de Santa Fe) para explotar al animal en tiro de carros chatarreros y que el animal estaba herido porque “se lo habían robado”. Como me adelanté a decir al conocer el hecho, lo del “robo” fue un argumento falso. Observando la tres fotografías llegadas a mis manos, mi experiencia en asuntos equinos me dice: estamos ante un animal con aspecto vencido y deformado, lo que ocurre a cualquier edad por falta de descanso, estar por las noches en terrenos húmedos, mal alimentado, deshidratado, usado para arrastrar cargas superiores a sus fuerzas con herraduras desparejas, muy gastadas, que producen defectuoso apoyo, por ende, malos desplazamientos que repercutirían en sus extremidades, columna vertebral, etc., máxime obligado –látigo mediante- a trotar durante doce o más horas por día en lugares  desparejos de tierra, zonas pantanosas y en el caliente pavimento de la ciudad. Además tiene aparentes úlceras en zona abdominal, lesiones en ingle, pliegue de babilla, extendiéndose en sector lateral derecho viejas heridas no tratadas (mataduras); daños en los contornos de un casco (los otros no se pueden apreciar), el vaso en cuestión parece estar partido, habría úlceras y agua en esa mano, etc. Definitivamente este caballo no puede volver a realizar trabajos de fuerza ni llevar jinetes, pero todo será al revés a raíz del vacío legal existente en el país y jueces “garantistas” que cumplirían directivas del Poder Ejecutivo de no perjudicar a los integrantes de cordones de pobreza porque punteros políticos manejan los asentamientos asegurarían a los gobernantes de turno millones de votos de esta gente en las próximas elecciones, por eso tienen impunidad total para invadir espacios públicos (parques y plazas), ensuciar las calles desparramando basura y tapando bocatormentas, cometer delitos y utilizar caballos lastimados (autorizados por inescrupulosos médicos veterinarios municipales), los que procederían de actos de cuatrerismo en otras provincias, con sospechosa inacción  policial, y después de quedar inutilizados por enfermedades o heridas son vendidos por monedas a frigoríficos clandestinos  - muchos se atreverían a exportar por fronteras-, sin controles sanitarios y esa carne es destinada al consumo interno, a veces mezclada con la de vacas viejas para hamburguesas comercializadas a bajos precios en carnicerías de los alrededores de las ciudades importantes,  hechos muy comunes y nunca investigados por los intereses económicos que se mueven en trastienda y en el mercado negro. Conste que Argentina tiene permitido por decreto Presidencial de la década del ´90 el faenamiento de equinos y lleva años como el mayor exportador anual en el mundo de decenas de miles de toneladas de carne de caballos.CARLOS  ESTRADA  *escritor, periodista de investigación, dedicado a actividades ecuestres y proteccionista independiente con documentada trayectoria pública desde 1970, rescatista de muchos millares de animales silvestres y varios centenares de caballos de dudoso origen, con máximos reconocimientos internacionales extensamente difundidos.A los lectores y proteccionistas: cualquier enseñanza que saquen de mis comentarios tengan la ética y gentileza de mencionarme como fuente idónea en el tema, ya que todos mis escritos son previamente registrados para constancia e integrarán capítulos de mi sexto libro de tirada internacional.FUENTE: CARLOS  ESTRADA  * escritor y periodista de investigación. Buenos Aires Argentina

© 2012 Península Animal Diseño hecho en México por Th!nk Comunicación S.C.P